Las aerolíneas restringen el acceso a salas VIP para reducir la saturación
Es un cambio importante. Luego de años de facilitar el acceso a los lounges de los aeropuertos, las empresas comenzaron a endurecer sus políticas y a incrementar los costos de ingreso, con el objetivo de controlar el exceso de público y recuperar la exclusividad de estos espacios.
“Las salas VIP se han convertido en víctimas de su propio éxito”, señala Henry Harteveldt, analista del sector y fundador de la consultora Atmosphere Research Group. La popularidad de estos espacios, impulsada por las tarjetas premium y una mayor competencia por brindar beneficios diferenciados entre empreas y aerolíneas, llevó a colapsos frecuentes y largas listas de espera, especialmente en aeropuertos con alto tráfico.
Se generó entonces una tendencia a más restricciones y más costos. American Express por ejemplo elevó los requisitos de gasto y limitó el acceso gratuito a invitados. Varios bancos internacionales ajustaron al mismo tiempo sus políticas. En paralelo, las aerolíneas empezaron a actuar. Se puede citar el ejemplo de Delta Air Lines, que eliminó las visitas ilimitadas, fijó topes anuales para sus clientes Sky Club y lanzó lounges exclusivos para pasajeros Delta One. En los Estados Unidos, donde esta tendencia irrumpió con más fuerza, American Airlines y United Airlines ampliaron sus redes de salas VIP y desarrollaron espacios de categoría superior para viajeros de larga distancia en cabinas premium.
El acceso a las salas se convirtió en un beneficio estrella para las tarjetas de viaje de alta gama, los operadores advierten que la infraestructura actual no alcanza para absorber la creciente demanda. El desafío es entonces mantener la exclusividad sin perder atractivo comercial. Los analistas coinciden en que las restricciones responden a una tensión difícil de equilibrar. Las salas VIP se volvieron un beneficio clave para atraer clientes, pero la masificación deterioró la experiencia que prometían.
“Ningún operador quiere que sus lounges estén tan desbordados como las áreas públicas del aeropuerto”, agrega Henry Harteveldt. Por eso, la industria está elevando el costo de acceso y endureciendo criterios para garantizar mayor comodidad, incluso si eso implica limitar uno de los beneficios más valorados por los viajeros frecuentes. Para los pasajeros, mientras tanto, se concreta un cambio de paradigma. Entrar a una sala VIP será cada vez más caro y más difícil, incluso en un contexto donde las tarifas aéreas generales muestran cierta tendencia a la baja.
