Bulgaria adopta el euro
El país de los Balcanes se convierte en el 21º miembro de la zona euro en medio de expectativas económicas y tensiones internas.
Bulgaria inició 2026 con un cambio histórico adoptando oficialmente el euro como moneda. La transición, efectiva desde el 1˚ de enero, marca el fin del lev búlgaro como moneda de curso legal (seguirá circulando solo durante este mes de enero) y abre una nueva etapa en la integración económica del país con la Unión Europea.
La decisión, respaldada por Bruselas tras confirmar que Bulgaria cumplía todos los criterios de convergencia, implica una transformación importante para los consumidores, el sistema financiero y el comercio. Entre el 1˚ de enero y el 30 de junio, los ciudadanos podrán convertir levs a euros sin costo en bancos y oficinas de correo; a partir de julio, las operaciones tendrán recargos.
Para las autoridades europeas, el ingreso de Bulgaria representa un avance significativo. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), definió la adopción del euro como “un paso histórico” que aportará mayor estabilidad económica y facilitará las transacciones dentro de la Unión. También remarcó que la transición fue planificada de manera conjunta entre el BCE y las autoridades nacionales, con foco en preservar la estabilidad de precios.
Sin embargo, la adhesión genera inquietud en parte de la población. Diversas encuestas europeas muestran que casi la mitad de los búlgaros se oponen al cambio, principalmente por temor a un incremento de precios y a un contexto político ya marcado por la inestabilidad. Los sectores rurales expresan mayor preocupación. Las autoridades locales, por su parte, reforzaron en los últimos meses los mecanismos de control contra aumentos injustificados y recordaron que la inflación ya mostraba señales de suba antes de la entrada al euro. En noviembre, los precios de alimentos habían crecido un 5 % interanual, mientras que el mercado inmobiliario mostraba un aumento del 15,5 % en el segundo trimestre, por encima del promedio europeo.

El contexto político también sumó presión a la transición monetaria. Las manifestaciones contra la corrupción y el descontento con la clase dirigente derivaron en la caída del gobierno de coalición a mediados de diciembre, obligando al país a enfrentar nuevas elecciones legislativas. El presidente Roumen Radev, en su mensaje previo al Año Nuevo, lamentó que la población no hubiera sido consultada mediante referéndum sobre el ingreso al euro, aunque reconoció que la medida completa el proceso de integración iniciado cuando Bulgaria ingresó a la UE en 2007.
La incorporación de Bulgaria elevará a más de 357 millones el número de europeos que utilizan el euro. Para el país balcánico, la expectativa es que la moneda única facilite inversiones, dinamice el comercio y consolide la estabilidad financiera a largo plazo. Los defensores de la medida sostienen que permitirá integrar aún más la economía búlgara en el mercado común, mientras que sus críticos advierten que el desafío principal será evitar ajustes de precios que afecten a los sectores más vulnerables.
