La Basílica de San Pedro en el Vaticano celebra 400 años
Fue inaugurada el 18 de noviembre de 1626 por el papa Urbano VIII. Celebra este aniversario con aperturas inéditas al público, nuevas exposiciones y un sistema digital para mejorar la gestión de visitantes.
San Pedro es uno de los edificios religiosos más visitados del mundo y este 400˚ aniversario atraerá a un público más numeroso que nunca a lo largo de este año. Se anunciaron varias medidas que permitirán preservar su carácter espiritual y patrimonial sin desalentar las visitas. La actual basílica fue construida entre los siglos XVI y XVII sobre la tradicional tumba del apóstol Pedro. En su diseño participaron arquitectos y artistas como Bramante, Rafael y Miguel Ángel, autor de la emblemática cúpula. Su consagración en 1626 marcó el cierre de uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de Europa y consolidó al templo como centro simbólico del catolicismo.
La principal novedad es la apertura al público de la totalidad de las terrazas de la basílica. Hasta ahora, sólo aproximadamente un tercio de esa zona era accesible. Con la ampliación, los visitantes podrán recorrer sectores adicionales con vistas directas a las tres ábsides del templo y panorámicas inéditas de la Ciudad del Vaticano y de Roma. En estos espacios se instalarán exposiciones permanentes y recorridos multimedia dedicados a la historia del edificio, su construcción y las tareas de restauración y mantenimiento que permiten conservar la estructura y sus obras de arte. La ampliación de áreas visitables busca además redistribuir los flujos de público, reduciendo la congestión en el interior de la basílica, especialmente en las naves centrales.
En paralelo, el Vaticano implementará un sistema digital denominado Smart Pass, disponible a través del sitio oficial, que permitirá organizar mejor el ingreso y la circulación de visitantes. El sistema incluirá sensores de seguridad y herramientas para monitorear la afluencia en tiempo real, con el objetivo de reforzar la seguridad, proteger el patrimonio artístico y garantizar condiciones adecuadas para la oración y las celebraciones litúrgicas.
Desde el Vaticano señalan que las medidas responden a tres ejes centrales: mejorar la seguridad, preservar el patrimonio y mantener un clima de recogimiento en un espacio que continúa siendo un lugar activo de culto. En los últimos años, la basílica ha superado los 10 millones de visitantes anuales, lo que plantea desafíos en materia de conservación de mármoles, mosaicos y obras maestras del arte renacentista y barroco.
