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La aviación en crisis luego de dos meses del conflicto

Un relevamiento de OAG muestra fuertes recortes de capacidad en la región, con impacto en rutas hacia Europa y Asia. Las aerolíneas trabajan con una planificación de corto plazo y mantienen programas sujetos a cambios casi diarios.

Dos meses después del inicio del conflicto en Medio Oriente, la aviación comercial global continúa operando en un escenario de alta incertidumbre. Según un estudio de la consultora británica OAG, que compara la capacidad declarada a fines de abril de 2026 con la programación prevista en febrero, las compañías aéreas están rediseñando sus planes de verano, con fuertes ajustes. El impacto es global porque los hubs de los emiratos tienen una importancia muy grande en la red mundial. 

El mayor impacto se concentra en Medio Oriente, donde los vuelos programados para mayo registran una caída del 34,7 % de la capacidad respecto del plan original de febrero. Esto equivale a una reducción de más de un tercio de los asientos previstos para ese mes. Sin embargo, a partir de junio las cancelaciones y recortes tienden a moderarse, en la medida en que las compañías mantienen parte de sus programas originales a la espera de una estabilización del escenario. Es el caso de Emirates, por ejemplo, que difundió ayer un comunicado en la Argentina, para informar que el 96 % de su operatividad habitual fue reactivada. 

“Las compañías de Medio Oriente tuvieron que reducir enormemente, pero todavía prevén operar al menos dos tercios de su capacidad de febrero. Eso muestra una voluntad de recuperación, aunque sea progresiva”, señala John Grant, analista jefe de OAG al interpretar los datos presentados en el informe.

Impacto sobre Europa y Asia

El efecto del conflicto no queda limitado al Golfo. De acuerdo con OAG, las rutas entre Medio Oriente y Europa del Este, Asia del Sur y el Sudeste Asiático también muestran reducciones significativas de asientos. Entre las compañías con mayores ajustes aparece Air Arabia, que recorta cerca de un tercio de su capacidad de mayo, con una baja del 34,3 %, equivalente a unos 100.000 asientos. En términos absolutos, el mayor volumen de reducción corresponde a flydubai, que retira el 43 % de su capacidad, unos 167.000 asientos menos.

Las bajas también se observan en otras regiones conectadas con Medio Oriente. En mayo, Asia del Sur presenta una reducción de capacidad del 9,9 %, mientras que Asia del Sudeste registra una caída del 8,3 %. “Los recortes de capacidad en los mercados conectados con Medio Oriente prueban que el conflicto tiene repercusiones incluso en regiones que no están directamente en guerra”, explica John Grant. Esta situación tiene un efecto directo sobre varios destinos de esa región del mundo, que comunicaron bajas pronunciadas para estos meses y se proyectan con mucha preocupación en relación a la temporada alta del verano del hemisferio norte. 

Cuáles son las zonas que siguen creciendo

Pese al contexto general de ajuste, no todas las regiones muestran retrocesos. Asia Central aparece como una excepción, con un crecimiento de capacidad del 10 % en mayo frente a febrero. Ese aumento está impulsado principalmente por la expansión de frecuencias de IndiGo, que incorpora alrededor de 85.000 asientos.

Para junio, solo tres regiones mantienen previsiones de crecimiento: África del Norte, con una suba del 3 %; Asia Central, con un incremento del 14,8 %; y Asia del Nordeste, con una mejora del 1,4 %. Hacia julio, en cambio, el panorama empieza a mostrar una recuperación más amplia: diez regiones anticipan aumentos de capacidad, lo que sugiere que las aerolíneas están trabajando con una ventana de planificación de aproximadamente seis semanas y con ajustes permanentes según evolucione la situación.

Para América Latina, el informe de OAG no identifica recortes relevantes, lo que sugiere que el impacto directo del conflicto en Medio Oriente sobre la capacidad aérea de la región es, por ahora, limitado. A diferencia de Asia del Sur, el Sudeste Asiático o Europa del Este, donde las rutas vinculadas con los hubs del Golfo muestran bajas importantes, la conectividad latinoamericana parece quedar más expuesta a efectos indirectos como  eventuales cambios en itinerarios de largo radio, ajustes de conexiones vía Medio Oriente, encarecimiento operativo por desvíos de rutas o mayor presión sobre la planificación de las aerolíneas globales. 

Prudencia entre las aerolíneas del Golfo

Las compañías del Golfo siguen siendo las más expuestas al conflicto, aunque OAG advierte que intentan conservar una parte sustancial de sus redes. Cada una de ellas prevé operar al menos dos tercios de la capacidad que tenía planificada en febrero, una señal de resistencia en un contexto todavía inestable. De todos modos, seis de las diez aerolíneas que más redujeron su capacidad en mayo también proyectan recortes en junio. Entre ellas aparece Qatar Airways, con una baja prevista del 18 % para un mes que, en condiciones normales, suele ser de alta demanda. “Las grandes compañías del Golfo conservan una parte sustancial de su red, pero siguen listas para ajustar según la situación geopolítica”, indica John Grant. “El sector puede restablecer rápidamente la capacidad si las condiciones lo permiten, pero son las tensiones en la región, y no la industria por sí misma, las que dictan el ritmo. Para el verano 2026, todo sigue siendo posible, en un sentido o en otro”.

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