La Unión Europea limitará los cargos a aerolíneas
La reforma de los derechos de los pasajeros impedirá a las empresas cobrar a los padres que quieran viajar junto a sus hijos y eliminará cargos por simples errores de tipeo en las reservas.
Las aerolíneas que operan dentro de la Unión Europea no podrán cobrar cargos adicionales a los padres que quieran sentarse junto a sus hijos durante un vuelo. La medida forma parte de una reforma de los derechos de los pasajeros aéreos que alcanzó un acuerdo político entre los Estados miembros, después de meses de negociaciones complejas con el Parlamento Europeo.
El cambio apunta a terminar con una práctica cuestionada por los consumidores. Con la nueva normativa, las compañías no podrán imponer un pago extra para que los adultos acompañantes se sienten junto a sus hijos, una situación que en los últimos años se había vuelto cada vez más frecuente con la expansión de las tarifas desagregadas.
Otra modificación relevante será la eliminación de cargos por correcciones simples en el nombre del pasajero. Las aerolíneas ya no podrán cobrar a los clientes que hayan cometido una falta de tipeo al momento de hacer la reserva. Hasta ahora, rectificar este tipo de errores podía implicar costos elevados en algunas compañías, con cargos que llegaban a valores significativos.
El acuerdo, sin embargo, no modificará uno de los puntos más sensibles del debate: las indemnizaciones por retrasos o cancelaciones. Los Estados miembros habían impulsado una reducción de las compensaciones que las compañías deben pagar cuando un vuelo es cancelado o sufre una demora importante, pero esa propuesta fue finalmente abandonada ante la oposición del Parlamento Europeo.
De esta manera, seguirá vigente el sistema actual, adoptado hace cerca de dos décadas. La normativa prevé compensaciones de entre 250 y 600 euros, según la distancia del trayecto, cuando un vuelo llega con más de tres horas de retraso, salvo en casos de circunstancias extraordinarias.
Las aerolíneas venían reclamando desde hace años una flexibilización de este esquema. Según la Comisión Europea, el sistema representa una carga financiera estimada en 8.100 millones de euros anuales para el sector. Las compañías sostienen además que el régimen puede llevarlas a cancelar vuelos en lugar de demorarlos, para evitar efectos en cadena sobre las operaciones siguientes.
La propuesta de los Estados miembros buscaba reservar las indemnizaciones para retrasos superiores a cuatro horas en vuelos de hasta 3.500 kilómetros y de seis horas en trayectos más largos, con un límite de 500 euros. Pero esa modificación quedó fuera del acuerdo, lo que fue interpretado como una victoria para los defensores de los derechos de los pasajeros.
En cambio, el Parlamento Europeo no logró avanzar en otra de sus demandas: la gratuidad obligatoria de un equipaje de cabina adicional. Los eurodiputados pretendían que las aerolíneas incluyeran sin costo en el precio del pasaje un bolso pequeño y una valija de cabina de hasta 7 kilos, pero esa propuesta no prosperó. Por lo tanto, las compañías podrán seguir cobrando por ciertos bultos de cabina, de acuerdo con sus políticas tarifarias.
El compromiso alcanzado deberá ser ahora respaldado formalmente por las instituciones europeas antes de entrar en vigor. La fecha de aplicación todavía no fue definida y, como suele ocurrir en la Unión Europea, el proceso puede demandar tiempo.