Cuba anuncia reactivación del turismo receptivo
El gobierno de Miguel Díaz-Canel adelantó un paquete de cambios que incluye la entrada de nuevos actores al sector turístico, más apertura a la inversión extranjera y una mayor participación del sector privado. La medida llega tras la caída de visitantes internacionales y la salida total o parcial de grandes cadenas hoteleras de la isla.
Cuba anunció un paquete de reformas económicas con el que busca reactivar el turismo, un sector vital para su economía y la captación de divisas. El presidente Miguel Díaz-Canel adelantó cambios en turismo, comercio exterior, inversión extranjera, sector privado, agricultura y estructura estatal, en un intento por liberalizar y desburocratizar el funcionamiento económico de la isla. El anuncio llega en un momento crítico para el turismo receptivo cubano. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información, en los primeros cuatro meses del año ingresaron al país 328.608 turistas internacionales, un 55,8 % menos que en el mismo período de 2025 (que ya era bajo comparados a promedios históricos). En abril, la cifra fue especialmente baja con apenas 30.551 visitantes.
El retroceso profundiza una crisis que el sector arrastra desde la pandemia y que se agravó por las dificultades operativas y la retirada total o parcial de algunas de las principales empresas extranjeras que trabajaban en la isla. Entre ellas figuran cadenas como Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Archipelago International, que habían gestionado parte del parque hotelero estatal cubano. En este contexto, una de las medidas más relevantes anunciadas por Díaz-Canel es la apertura a “nuevas modalidades” y “nuevos actores” en el turismo, con el objetivo de explotar el parque hotelero del país. Cuba cuenta con más de 84.000 habitaciones, en su mayoría bajo propiedad estatal, y varias de las instalaciones que eran operadas por cadenas extranjeras quedaron en una situación incierta tras la salida o repliegue de esos grupos.
El cambio apunta a buscar fórmulas alternativas de gestión para hoteles, inmuebles y servicios turísticos, aunque todavía no se conocen los detalles concretos. El Gobierno también habló de reformas en el negocio inmobiliario vinculado al turismo, un punto sensible en un país donde el Estado conserva el control de los principales activos hoteleros y donde buena parte de la infraestructura turística está asociada a conglomerados estatales.
El Presidente Díaz-Canel justificó las reformas al señalar que “son tiempos en que hay que cambiar” y que el país no puede seguir funcionando de la misma manera. Según planteó, el objetivo es agilizar la economía, descentralizar decisiones y otorgar mayor autonomía a distintos actores, desde empresas estatales hasta provincias, municipios y actores privados.
El paquete también contempla cambios en el comercio exterior. El presidente cubano adelantó la eliminación de las importadoras estatales que intermedian obligatoriamente en las operaciones, con la intención de hacer más dinámico el sistema. Para el turismo, esta medida podría tener impacto en el abastecimiento de hoteles, restaurantes, servicios receptivos y proveedores privados, uno de los problemas recurrentes en la operación diaria del destino.
Otro eje será el impulso a la inversión extranjera directa, con especial énfasis en el papel de los cubanos residentes en el exterior. El Gobierno indicó que estos podrían contar con condiciones similares a las de los residentes en la isla para invertir o participar en actividades económicas. También se anunció una mayor apertura de sectores al ámbito no estatal, lo que podría ampliar el margen de acción de pequeñas y medianas empresas vinculadas con alojamiento, gastronomía, transporte, experiencias y servicios complementarios.
El Gobierno también anunció una reforma del aparato estatal que reduciría la cantidad de ministerios de 27 a 20, con el objetivo de lograr una estructura más ágil y con menos burocracia. En paralelo, retomó la idea de avanzar gradualmente desde subsidios generalizados a productos hacia subsidios focalizados en personas vulnerables, una modificación que podría tener efectos sociales significativos.
Para el turismo internacional, el anuncio abre interrogantes. La entrada de nuevos actores y la flexibilización de mecanismos de gestión podrían dar oxígeno a un sector golpeado por la pérdida de conectividad, la salida de empresas extranjeras y la caída de la demanda. Sin embargo, la falta de detalles, cronogramas y garantías operativas impide medir todavía el alcance real de las medidas. Además, el paquete de anuncios deberá ser ratificado por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba y luego evaluado por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Hasta entonces, se trata de una hoja de ruta política más que de un cambio ya implementado.