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A seis años del Covid, el acuerdo global sigue pendiente

Aunque el tratado fue adoptado por los Estados miembros de la OMS en 2025, todavía falta cerrar un anexo clave sobre acceso equitativo a vacunas, tratamientos y diagnósticos.

A más de seis años del inicio de la pandemia de Covid-19, el acuerdo internacional destinado a mejorar la prevención y la respuesta frente a futuras pandemias todavía no está listo para entrar en vigor. Aunque el tratado fue adoptado por los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud el 20 de mayo de 2025, una parte esencial del texto permanece pendiente de negociación.

El llamado de atención fue planteado en una carta conjunta publicada el 15 de junio por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quienes instaron a los gobiernos a superar los últimos bloqueos que impiden poner en marcha el acuerdo. Ambos remarcaron que el tema excede ampliamente el campo sanitario. La pandemia de Covid-19 habría causado hasta 20 millones de muertes y generado pérdidas económicas globales estimadas en US$ 13 billones, además de haber paralizado viajes, comercio, educación, empleo y movilidad internacional durante un período prolongado.

El principal punto pendiente es el anexo vinculado al mecanismo PABS, por sus siglas en inglés, referido al acceso a patógenos y al reparto de beneficios. Este mecanismo busca establecer reglas para que los países que detecten y compartan rápidamente información sobre nuevos virus o agentes infecciosos puedan acceder de manera equitativa a las vacunas, tratamientos y herramientas de diagnóstico desarrollados a partir de esos datos. La discusión remite a una de las tensiones más fuertes de la pandemia de Covid-19 que fue la desigualdad en el acceso a vacunas y productos médicos. Durante la crisis sanitaria, numerosos países en desarrollo denunciaron que habían quedado relegados frente a las naciones con mayor poder de compra, aun cuando la detección temprana de variantes o patógenos dependía muchas veces de sistemas de vigilancia ubicados en países con menos recursos.

Mientras ese anexo no esté finalizado, el acuerdo no podrá abrirse a la firma ni a la ratificación de los Estados. Una vez completado ese paso, se necesitarán 60 ratificaciones para que el tratado entre oficialmente en vigor.

El presidente de Brasil y el director de la OMS también buscaron responder a las críticas que el acuerdo ha recibido en algunos países, donde se lo presenta como una amenaza a la soberanía nacional. En la carta, subrayaron que el tratado no otorgaría al organismo poder para imponer confinamientos, campañas de vacunación obligatoria u otras medidas sanitarias. Ese tipo de decisiones, aclararon, seguirá correspondiendo exclusivamente a las autoridades nacionales.

El argumento central de los impulsores del acuerdo es que una mayor coordinación internacional permitiría detectar amenazas sanitarias de manera más temprana, compartir información con rapidez y evitar que brotes locales escalen hasta convertirse en crisis globales. Para sectores como el turismo, la aviación y la movilidad internacional, esa previsibilidad resulta clave después del impacto que tuvo el Covid-19 sobre fronteras, conectividad y confianza de los viajeros.

El llamado llega en un contexto de alerta. Según los autores de la carta, el riesgo de que surja una nueva pandemia durante la próxima década se acerca al 25 %. Entre los factores que podrían aumentar esa probabilidad mencionan los cambios ambientales, las transformaciones sociales y los avances acelerados en biotecnología. 

Las negociaciones para intentar cerrar el anexo PABS están previstas entre el 6 y el 17 de julio. 

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