Ski La Plata: la pista que permite aprender a esquiar sin viajar a la montaña
Juan Martín Álvarez, uno de los socios del emprendimiento, explica cómo funciona este espacio de entrenamiento que recrea condiciones de esquí en plena ciudad.
Aprender a esquiar sin viajar a la montaña. Esa es la idea que dio origen a Ski La Plata, un espacio de entrenamiento que funciona desde hace cuatro años en la ciudad bonaerense y que combina simulador, pista inclinada, equipamiento técnico y clases personalizadas para quienes quieren iniciarse o mejorar antes de llegar a un centro de esquí. El proyecto nació a partir de una historia personal. Juan Martín Álvarez, uno de los socios del emprendimiento, comenzó a esquiar hace unos 15 años y, con el tiempo, decidió transformar esa pasión en una propuesta concreta. “Me empezó a gustar tanto que empecé a tomar clases y a hacer cursos”, recuerda. A partir de ese recorrido, y junto a un instructor que ya había trabajado con simuladores, empezó a tomar forma la idea de crear una escuela en La Plata.
La iniciativa llevó cerca de dos años de planificación antes de abrir sus puertas. El resultado fue un espacio pensado no como entretenimiento ocasional, sino como una escuela de esquí con enfoque deportivo y formativo. “Nuestra principal actividad es dar clases”, resume el empresario. El predio funciona en un galpón de 30 metros de largo por 10 de ancho y 6 de alto. Allí se instaló un simulador de 5 por 4 metros de superficie esquiable, con capacidad para tres personas, además de rampas de práctica. La rampa principal tiene un recorrido de más de 15 metros, comienza a 4 metros de altura y cuenta con una cinta transportadora que funciona como una suerte de Magic Carpet, el medio de elevación utilizado en muchos centros de nieve.

La superficie de práctica está revestida con una alfombra sintética monofilamento blanca, que permite simular una pista pisada y dura. “El canto del esquí se clava y uno puede hacer la misma técnica que hace en la montaña. La técnica de enseñanza es la misma”, explica Álvarez. Las botas son las mismas que se usan en nieve y los esquíes, aunque similares, son algo más cortos para facilitar el control y acelerar el aprendizaje.
Una de las variables que se ajusta durante la clase es la humedad de la superficie. “En una clase principiante inicial la damos con la pista bastante más seca y, a medida que el alumno evoluciona, la mojamos. Con una pista bien mojada hay que hacer muy bien las cosas para tener buen control”, detalla Juan Martín Álvarez.
La propuesta está enfocada especialmente en principiantes y en personas que quieren llegar a la montaña con una base previa. La pista tiene una inclinación de 18 grados y no incorpora desniveles ni bumps, justamente porque el objetivo principal es trabajar equilibrio, estabilidad, técnica y seguridad en las primeras etapas del aprendizaje.
En cuatro años, Ski La Plata ya superó las 3.000 clases dictadas, un número que muestra el interés creciente por llegar a la nieve con más herramientas. Para muchos, el espacio funciona como una puerta de entrada al esquí; para otros, como una forma de retomar confianza después de una mala experiencia o de preparar mejor las vacaciones.