El circo de lo obsceno
Jeff Bezos, dueño de Amazon y de una de las fortunas más grandes del mundo, se lanzó al espacio el martes en el primer vuelo de su compañía de cohetes con personas a bordo, convirtiéndose en el segundo multimillonario en poco más de una semana en viajar en su propia nave espacial.
No entendió que tal vez es mas útil comprar unos miles de vacunas para países que no tienen, o ayudar a mitigar la situación de muchos estadounidenses. Eligió viajar al espacio, acompañado por un grupo cuidadosamente seleccionado: su hermano, un joven holandés de 18 años y un pionero de la aviación de 82 años. Un joven y un señor mayor en volar al espacio. Todo un símbolo.
“¡El mejor día!” exclamo Bezos cuando la cápsula aterrizó en el desierto al oeste de Texas después del vuelo de 10 minutos.
Bautizado en honor al primer astronauta de Estados Unidos, el cohete New Shepard, de su compañía, Blue Origin despego en el 52 aniversario del aterrizaje lunar del Apolo 11, una fecha elegida por Bezos por su importancia histórica.
La nave alcanzó una altitud de unos 106 km, 16 km más que el viaje de Branson, otro millonario dueño de Virgin Galactic, que el 11 de julio, también juego a ser astronauta. La cápsula aterrizó con paracaídas, y con sus tripulantes a salvo. Luego, liderados por Bezos, salieron de la nave con amplias sonrisas, abrazando a padres, socios e hijos, y con grandes botellas de champagne francés que rociaron entre sí.
Blue Origin, fundada por Bezos en 2000, no ha revelado el precio de un viaje al espacio. Se planean dos vuelos de pasajeros para fin de año, dijo su CEO, Bob Smith.
Por su parte, Virgin Galactic ya tiene más de 600 reservas a 250.000 dólares cada una. Fundada por Branson en 2004, la compañía ha enviado tripulación al espacio cuatro veces y planea dos vuelos de prueba más desde Nuevo México antes de lanzar clientes el próximo año. Bezos, de 57 años, además de Amazon, es dueño de The Washington Post, viajo en el primer asiento. El siguiente fue para su hermano de 50 años, Mark.
Como el pez por la boca muere, en conferencia de prensa después del vuelo, Bezos expreso su gratitud a los empleados de Amazon: “Quiero agradecer a todos los empleados de Amazon y a todos los clientes de Amazon porque ustedes pagaron por todo esto“, exclamo eufórico.
Ese fue un sentimiento curiosamente inapropiado. Bezos convirtió a Amazon en un gigante de las compras y el entretenimiento. Simultáneamente se ha enfrentado a un creciente descontento dentro de su propia fuerza laboral que ha aumentado la presión para mejorar las condiciones laborales, que algunos la asemejan a una neoexclavitud.
Los trabajadores de Amazon afirman que la compañía no ofrece horas suficientes de descanso, y su dueño basa sus políticas en métricas de productividad rígidas con condiciones de trabajo inseguras.
Robert Reich, exsecretario de Trabajo del presidente Bill Clinton y profesor de políticas públicas en la Universidad de California, Berkeley, escribió en Twitter que Bezos ha aplastado los intentos de sindicalización durante décadas. “Los trabajadores de Amazon no necesitan que Bezos les agradezca. Necesitan para detener la represión sindical y que les pague lo que se merecen”, escribió Reich.
“La exploración espacial no puede ser un feriado libre de impuestos para los ricos”, dijo Blumenauer, un demócrata de Oregon. “Así como los estadounidenses normales pagamos impuestos cuando compran boletos de avión, los multimillonarios que vuelan al espacio para no producir nada de valor científico deberían hacer lo mismo, y algo más“.
“Jeff Bezos se olvidó de agradecer a todos los estadounidenses trabajadores que realmente pagaron impuestos para mantener este país en funcionamiento mientras él y Amazon no pagaban nada“, tuiteó la senadora Elizabeth Warren, demócrata de Massachusetts.