Las restricciones y el sentido común
Casi a diario en Report recibimos quejas y críticas por mail, y a veces comentarios en el portal, sobre los artículos que publicamos en los que mencionamos la necesidad de los cuidados, la desigualdad en la vacunación, la necesidad de las restricciones, etc.
En su mayoria, los desacuerdos están basados en motivos reales: la pandemia ocasionó (¿seguirá ocasionando?) graves perjuicios económicos al conjunto de los actores de la actividad.
Seguramente algunos están o quedarán mejor parados que otros. Los que tenían ahorros o pudieron jugar al rulo, puré, dólar bolsa, y cuantos métodos se desarrollaron aprovechando los vicios del sistema, seguramente están mejor. Los proveedores, en su mayoria, retuvieron devoluciones o entregaron vouchers por servicios que no se utilizarán.
Y los otros, lo que vivían del trabajo diario como prestadores o agentes de viajes, no tuvieron esa suerte.
Pese a ello tal vez deberíamos pensar un poquito (solo un poquito) en que hubiese pasado, si los países no tomaban medidas restrictivas o de asilamiento.
No es verdad que la Argentina fue el único país que tuvo una cuarentena larga. La mayoría de los países privilegiaron mitigar los daños en la salud. Claro está que algunos lo hicieron mejor y otros peor, como también es verdad que nuestro gobierno cometió gruesos errores injustificables que opacaron las acciones correctas que se tomaron.
Lo más probable es que si no se hubiera cerrado Ezeiza, hoy la variante delta nos hubiese dejado peor de lo que estamos. Así y todo hay 230 casos con pronóstico de suba, imaginemos que pasaba si no se cerraba.
Tenemos como ejemplos que en todo el mundo pasa lo mismo. Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Hawái, Israel por nombrar solo algunos de los países que fueron modelos en sus cuidados y vacunación, hoy, a 20 meses del inicio de la pandemia, siguen cerrándose frente los rebrotes que padecen.
Cuando leemos que China, con casi 1.500 millones de habitantes, cierra provincias porque detectaron 90 (noventa) casos, o Australia se cierra con 17, deberíamos pensar porque países más ordenados, desarrollados económicamente y con mayores recursos que el nuestro toman esas medidas.
Nosotros en cambio, hemos incorporado con naturalidad que tener diariamente 200 muertos y 4.000 nuevos contagios, significa que vamos bien y estamos contentos porque hace un mes, casi duplicábamos estas cifras.
A esto se le suma la actitud de la política TODA que mirando las próximas elecciones, algunos proponen y otros toman medidas que ayudan a incorporar en la población, la idea que ya todo está pasando. Aún más, el Presidente habla que estamos saliendo de la pandemia y el ministro Lammens anuncia que en un mes se podrá volver a los estadios de futbol y que en octubre regalaremos 100.000 tickets para que vengan turistas del exterior (le falta explicar como hará), pero lo que importa son las intenciones.
Cuando toda esta pesadilla comenzó, se abrió el debate sobre si esto nos dejaría mejores o peores de lo que éramos. La respuesta está en nosotros.