Verano activo y turistas deportistas protegidos
Los viajeros que buscan aprovechar cada momento de actividad deben contar con una asistencia al viajero. Un seguro adecuado permite disfrutar al máximo sin sorpresas, cubriendo cualquier imprevisto y garantizando tranquilidad.
El turismo activo es cada vez más popular y basándose en esta constatación, Europ Assistance comparte claves para una práctica segura de deportes y actividades en el marco de un viaje.
En el agua: “No hay que subestimar a la naturaleza. Por eso, hay que informarse sobre cuáles son las condiciones del agua: temperatura, profundidad, tipo de suelo, corrientes que predominen y tipo de fauna. Nada mejor que tomar los consejos de algún local. Siempre nadar o practicar algún deporte acompañado o avisar a una persona que se encuentre en la costa. Evitar hacerlo por la noche. No consumir ninguna sustancia que altere el sistema nervioso central: ni medicamentos recetados ni alcohol. Abandonar el agua ante la llegada de un frente tormentoso ya que puede traer consigo una tormenta eléctrica. Una vez afuera, ubicarse lejos de elementos metálicos –atraen a los rayos”.
En el caso puntual de los deportes acuáticos, la empresa de seguro recuerda que “hay que ser precavido con las otras personas que están surfeando: la prioridad siempre la tiene el surfista que está más próximo a la rompiente de la ola. En el caso de perder la estabilidad, hay que soltar la tabla. Hay más probabilidades de sufrir una lesión si una ola te arrastra junto a ella. Al entrar en una zona con corrientes fuertes o arremolinadas, es muy importante no desesperarse. Por lo general, suelen conducir mar adentro y remar en contra sólo generará cansancio. Hay que hacerlo paralelo a la costa para salir del canal de corriente y luego remar hacia la orilla. En el caso de optar por el Kite Surf, hay que asegurarse de que sea una zona apta para practicarlo, posicionar la vela para evitar accidentes y tener perfectamente clara la maniobra de autorrescate para volver a la costa en caso de romper el equipo.
En la montaña: “Por encima de los 2.500 metros, existe una serie de trastornos que afectan a la salud, comúnmente conocida como el “Mal de altura”. Suele darse durante las primeras 24 horas de estadía, por lo que la aclimatación es fundamental. Un lento proceso de adaptación en diferentes alturas para ver cómo va respondiendo el cuerpo a las comidas, a los líquidos, a los descansos, y a los ritmos. Los síntomas que pueden aparecer se vinculan al dolor de cabeza, los mareos, las náuseas y los vómitos, la falta de apetito, el agotamiento físico, los trastornos de sueño, la elevación del ritmo cardíaco, y como manifestaciones más graves, los edemas pulmonares y cerebrales. Mientras transcurre la adaptación, hay que evitar encarar actividades que demanden un gran esfuerzo físico. Ante cualquier tipo de malestar, la primera medida efectiva es el descenso de altura. De persistir, no dudar en contactarse con el servicio de asistencia al viajero”.
Al pensar en unas vacaciones en movimiento, es importante salir protegido con una asistencia al viajero que atienda las potenciales necesidades de un deportista. Europ Assistance brinda productos pensados para todos aquellos que se atreven a vivir nuevas experiencias, o se inclinan hacia vacaciones activas, practicando surf, esquí, rugby o muchos otros deportes.