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Vinos de altura y el legado jesuítico en Tucumán

La provincia invita a explorar su Ruta del Vino y su patrimonio histórico. Cada paisaje y cada rincón cuenta una historia forjando la identidad de un destino que fusiona naturaleza, cultura y tradición.

A lo largo de las rutas 40 y 307, la Ruta del Vino de Altura de Tucumán es un recorrido compuesto por más de 11 bodegas y viñedos. Comparten un terroir privilegiado para el cultivo de la vid que goza de una gran amplitud térmica y una elevada exposición al sol. Por estas razones, los vinos tucumanos se distinguen por su intensidad, estructura y profundidad aromática. Uno de los puntos más destacados de este circuito es, sin dudas, la Bodega Comunitaria Los Amaichas, la primera de su tipo en Latinoamérica y la tercera en el mundo. Administrada por la Comunidad Originaria de Amaicha del Valle, es un emprendimiento que se caracteriza por su apego a las tradiciones y la sustentabilidad.  Su diseño arquitectónico, basado en técnicas ancestrales, y su compromiso con la producción artesanal hacen de este sitio un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia enoturística auténtica.

Además de Los Amaichas, otras bodegas como Río de Arena y Luna de Cuarzo  enriquecen la oferta enoturística del valle. Mientras que Finca La Churita y Bodega Chico Zossi se destacan por su producción artesanal y su apuesta por la sustentabilidad, ofreciendo experiencias en primera persona con los productores locales. El recorrido por la Ruta del Vino de Altura no solo invita a conocer la producción de vinos de alta calidad, sino que también permite descubrir la historia y el modo de vida de las comunidades locales. La visita a estas bodegas se complementa con experiencias como la cosecha de la vid en temporada, degustaciones y recorridos por los paisajes únicos de los Valles Calchaquíes.

Tucumán también cuenta con un importante legado jesuítico. Dejó huellas imborrables en el patrimonio arquitectónico y cultural local. A partir del siglo XVI, la Compañía de Jesús estableció iglesias, conventos y estancias que aún hoy conservan la esencia de aquella época.

En San Miguel de Tucumán, la Iglesia y Convento San Francisco alberga reliquias históricas como el Cristo Yacente del siglo XVIII y la imagen de San Miguel Arcángel, testigo de la historia independentista argentina. En Tafí del Valle, las Estancias Jesuitas Las Carreras y Las Tacanas reflejan la organización territorial que los jesuitas establecieron en la región. La producción de quesos manchegos en Las Carreras es un legado vivo de su presencia, mientras que en Las Tacanas se pueden apreciar antiguas construcciones y una tradición histórica que se remonta a los siglos XVIII y XIX. También en La Cocha se encuentra la Capilla de San Ignacio de Loyola, construida en 1746 y considerada una de las primeras fábricas de azúcar de la región.

La Ruta del Vino de Altura y el legado jesuítica fueron los dos ejes que Tucumán presentó en la ITB en Berlín, del 4 al 6 de este mes. La mayor feria de turismo de Europa fue la vidriera en la cual la provincia trató de seducir a profesionales del turismo de todo el mundo. La vicepresidente del Ente Tucumán Turismo, Inés Frías Silva, encabezó la delegación provincial. Comunicó que “la participación de Tucumán en ITB Berlín 2025 fue una oportunidad para posicionar la provincia como un destino clave en el mapa turístico internacional. Con su mezcla de tradición y modernidad, historia y naturaleza, Tucumán invita a viajeros de todo el mundo a explorar su riqueza cultural y natural”.

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