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Qué presenta el Continente en materia de precios en 2026

Las proyecciones de inflación para 2026 en las principales economías de América Latina muestran un escenario de mayor estabilidad regional, con la mayoría de los países dentro de los rangos de tolerancia fijados por sus bancos centrales. Sin embargo, la Argentina continúa siendo la excepción: aunque el mercado espera una desaceleración significativa de los precios, el país seguiría registrando niveles de inflación de dos dígitos, muy por encima del promedio regional.

Según el relevamiento de expectativas de analistas privados recopilado por la agencia Bloomberg a partir de encuestas oficiales de los bancos centrales, Brasil, México, Perú y Chile transitarían 2026 con inflaciones controladas, mientras que Colombia y, sobre todo, la Argentina, enfrentarían mayores desafíos.

En Brasil, el Focus – Relatório de Mercado prevé una inflación del 4,05 % para 2026, por debajo del 4,26 % estimado para 2025 y dentro del rango objetivo del Banco Central (3 % ± 1,5 puntos). La política monetaria seguiría siendo contractiva: la tasa de referencia cerraría el año en torno al 12,25 %, claramente por encima de la inflación esperada.

Para México, la encuesta de Banxico anticipa una inflación del 3,88 %, levemente superior a la de 2025, pero aún dentro del objetivo del banco central. La tasa de fondeo interbancario se mantendría positiva, en torno al 6,5 %, reforzando la estabilidad de precios.

En Chile, las expectativas apuntan a una inflación del 3 % exacto hacia diciembre de 2026, alineada con la meta oficial. Perú se perfila como el país de menor inflación de la región, con proyecciones cercanas al 2,1 %, y tasas de interés apenas por encima de ese nivel.

Colombia, en cambio, quedaría algo por encima de su rango objetivo: el mercado espera una inflación del 4,59 %, aunque menor al 5,1 % registrado en 2025.

La Argentina, hacia una normalización plena

El caso argentino sigue siendo particular. Tras cerrar 2025 con una inflación acumulada del 31,5 %, muy por debajo del 117,8 % de 2024 pero aún entre las más altas del mundo, los analistas esperan una nueva compresión en 2026. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, la inflación cerraría el año en torno al 20,1 %.

El dato confirma una tendencia descendente, pero también marca un límite: la Argentina no lograría aún quebrar el piso de los dos dígitos, alejándose de los estándares regionales. Esta dinámica mantiene condicionadas variables clave como el consumo, el crédito y la previsibilidad de precios, con efectos directos sobre sectores sensibles como el turismo.

Los posibles impactos sobre el turismo

La evolución inflacionaria tiene implicancias concretas para el turismo en la región. En países como Brasil, Chile o Perú, la estabilidad de precios favorece la planificación de viajes, la previsibilidad de tarifas y la competitividad de los destinos, tanto para el turismo interno como para el receptivo.

En la Argentina, la desaceleración inflacionaria podría mejorar gradualmente la previsibilidad de costos para prestadores turísticos y agencias, pero los niveles aún elevados seguirían presionando sobre tarifas, salarios y márgenes. Para el turismo receptivo, un contexto de inflación alta pero en descenso puede sostener cierta ventaja cambiaria, mientras que para el turismo emisivo continúa siendo un factor restrictivo para amplios segmentos de la demanda.

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