Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views : Ad Clicks : Ad Views :

¿De la hostilidad a la alianza? Airbnb quiere ahora sumar hoteles

La plataforma nacida como emblema del alojamiento colaborativo avanza ahora hacia la hotelería convencional, un terreno que cuestionó durante años. La cúpula de la empresa informó que está firmando acuerdos directos con hoteles independientes y boutique. 

Desde las oficinas centrales de Airbnb, dicen que esta nueva estrategia es una “evolución lógica” del modelo. En ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Madrid y San Francisco, se podrá empezar a reservar noches de hoteles por medio de la plataforma. Recordemos sin embargo que la intención no es nueva y la compañía viene explorando el segmento hotelero desde hace al menos una década. Hasta ahora no había dado el paso decisivo. Lo acaba de hacer bajo la presión de un contexto internacional y marcos regulatorios cada vez menos favorables al modelo que inventó y expandió por todo el planeta. Además de la presión regulatoria en las grandes ciudades, la saturación de ciertos mercados urbanos y la necesidad de ampliar su mercado potencial fueron otros factores determinantes para este llamativo anuncio.

Desde 2019, Airbnb registró un crecimiento cercano al 90 % en estadías rurales, un dato que refuerza su narrativa de complementariedad con la hotelería en territorios con baja infraestructura formal. En 2025 la empresa facturó US$ 12.200 millones (+10 % interanual), con un EBITDA ajustado de 4.300 millones. El crecimiento continúa, pero el margen de expansión puramente basado en viviendas particulares parece más limitado que en el pasado. Su actividad se concentra principalmente en los grandes centros urbanos del mundo, donde llega el turismo global masivo. Ciudades como Nueva York o Barcelona (entre muchos ejemplos) endurecieron las regulaciones sobre los alquileres de corta duración, afectando la oferta y obligando a la empresa a redefinir su estrategia. La incorporación de hoteles permitiría a Airbnb entonces ampliar su inventario en mercados cada vez más regulados y restrictivos. También le brindará la posibilidad de reducir su dependencia al alquiler residencial y competir frontalmente con OTAs como Booking.com y Expedia. Otro elemento muy importante que aporta esta movida es un mayor acceso al segmento corporativo

Airbnb ya había dado pasos hacia la hotelería, realizando acuerdos con cadenas boutique en 2016, integrando tecnológica con SiteMinder, adquiriendo HotelTonight en 2019 y participando en Oyo (una plataforma de hotelería de bajo costo). Sin embargo, la iniciativa nunca despegó plenamente, en parte por la pandemia y en parte por la resistencia del propio sector hotelero. Durante años, la industria hotelera litigó contra Airbnb en múltiples jurisdicciones, denunciando competencia desleal, presión sobre el mercado inmobiliario y ausencia de regulación equivalente. Los hoteleros y las asociaciones sectoriales reclaman igualdad de condiciones fiscales, laborales y de seguridad.

El giro actual implica una paradoja evidente. La empresa que cuestionó el modelo hotelero busca ahora integrarlo para sostener su propio crecimiento. Algunos analistas del sector describen la nueva estrategia de Airbnb como una “convergencia total” entre plataformas de alquiler y agencias online tradicionales. Booking.com ya incorporó masivamente apartamentos y alojamientos alternativos; ahora Airbnb recorre el camino inverso. Otros ven un riesgo. Airbnb construyó su posicionamiento sobre la promesa de autenticidad, experiencia local y alojamiento “diferente”. La integración de hoteles tensiona ese relato y podría diluir su imagen y su marca si no se gestiona con cuidado.

¿Y desde el punto de vista de los hoteles independientes? La entrada en Airbnb les abre una nueva vía de distribución, potencialmente atractiva frente a las comisiones elevadas de las OTAs. 

Durante años, la hotelería tradicional debió adaptarse a una competencia que operaba bajo marcos regulatorios distintos. Ahora enfrenta una plataforma que no solo compite en el terreno alternativo, sino que ingresa directamente en su propio espacio de mercado con una base de usuarios consolidada y algoritmos de recomendación potentes. La competencia deja de ser entre modelos distintos y pasa a ser entre plataformas con inventarios mixtos. La expansión anunciada de Airbnb hacia hoteles puede leerse en conclusión tanto como ofensiva (ampliar su mercado y convertirse en actor integral del viaje) como defensiva (para hacer frente a la regulación creciente en las grandes ciudades). Airbnb parece asumir que el futuro del alojamiento digital será híbrido. La cuestión es si esa hibridación logrará sostener su identidad original o si terminará por convertirla en una OTA más dentro de un ecosistema altamente concentrado.

Dejar su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta altura div necesaria para habilitar la sticky sidebar