Sube el petróleo y crece la presión sobre destinos cercanos con la guerra en Irán
La escalada bélica en Medio Oriente empezó a trasladarse con fuerza a la industria turística. El crudo rozó los US$ 120 por barril este lunes, el combustible de aviación se encareció más que el propio petróleo, se dispararon las tarifas aéreas en rutas de largo alcance y aumentó la inquietud en varios destinos, incluso alejados de la zona de guerra. En paralelo, la Argentina mantiene un operativo para sacar a sus ciudadanos varados en Dubái.
La guerra en Irán ya dejó de ser solo un factor geopolítico regional para convertirse en un problema concreto a nivel global para el turismo. El impacto más inmediato llegó por la energía: este lunes 9 de marzo el Brent, referencia global, tocó los US$ 119,50 por barril antes de moderarse, mientras el WTI también superó los US$ 119. El salto respondió al temor a interrupciones en la producción y, sobre todo, al riesgo sobre el estrecho de Ormuz, por donde normalmente pasa cerca del 20 % del petróleo mundial. La presión no se queda en el surtidor. Para las aerolíneas, el problema es el combustible de aviación (jet fuel/kerosene), uno de sus costos más sensibles. Reuters consignó ayer que, con el crudo subiendo 20 %, el combustible aéreo está aumentando “varias veces más” por su mayor escasez y por los desvíos operativos que obligan a rutas más largas, más carga de combustible y, en algunos casos, escalas técnicas adicionales. El combustible representa habitualmente entre un quinto y un cuarto de los costos operativos de una aerolínea.
Ese encarecimiento ya se refleja en los precios. Se están reportando que los pasajes en algunos corredores de larga distancia se dispararon en los últimos días: por ejemplo, un vuelo directo Seúl-Londres para esta semana llegó a cotizar en US$ 4.359, frente a promos de hasta US$ 564 una semana antes. Frente a esta escalada, hay temores de que miles de aeronaves podrían quedarse en tierra y que llegue un freno de la demanda turística durante buena parte de 2026. Recordemos que desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, hasta el 8 de marzo se cancelaron más de 37.000 vuelos hacia y desde Medio Oriente, según datos de Cirium citados por Reuters.
El golpe no se limita al Golfo. La combinación de petróleo caro, tarifas aéreas más altas y espacio aéreo restringido amenaza con enfriar el crecimiento turístico global de 2026, especialmente en los viajes intercontinentales. Obviamente, la crisis pone en riesgo el posicionamiento turístico del Golfo, una industria valuada en US$ 367.000 millones anuales. Una estimación de Tourism Economics advierte que la región podría recibir entre 23 y 38 millones menos de visitantes este año, provocando una pérdida potencial de gasto turístico de entre US$ 34.000 y US$ 56.000 millones. En los Emiratos Árabes Unidos, la situación afectó de lleno a Dubái, el mayor hub internacional del mundo. Reuters informó que los grandes aeropuertos del Golfo quedaron en gran medida paralizados en los primeros días del conflicto y que el deterioro de la confianza provocó una fuerte caída de reservas. La consultora AirDNA detectó que las cancelaciones de alquileres vacacionales en los Emiratos se duplicaron tras los ataques iniciales, y el propio CEO de Ryanair habló de un “colapso” en las reservas hacia Medio Oriente, con desvío de demanda a destinos percibidos como más seguros, como Portugal, Italia y Grecia.
Lso daños de la guerra no se limitan a la región del Golfo. Un destino alejado como Chipre (que fue impactado por misiles iraníes) nota cancelación y una baja de su atractividad. Los viajeros lo perciben como el destino mediterráneo más expuestos por proximidad geográfica, junto a Israel. La prensa local y europea refleja una situación ambivalente. Mientras que la federación griega de agencias FedHATTA dijo que, por ahora, no hay cancelaciones de viajes organizados, salvo cuando el pasajero no puede llegar a destino; Ayia Napa y otras zonas turísticas ya reportan reservas en baja para los próximos meses.
En Turquía también se extendieron las cancelaciones en populares destinos del país. Además, las compañías locales suspendieron sus vuelos a Irán, Irak, Siria, Líbano y Jordania, e interrumpieron servicios hacia Qatar, Kuwait, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. Egipto, que contaba con la apertura reciente de su mega museo arqueológico para vivir un año excepcional, también está sufriendo por su proximidad geográfica con la zona de la guerra en curso. Al contrario, los destinos del Mediterráneo occidental esperan captar la demanda desviada desde el Golfo, Turquía, etc.
En la Argentina, el conflicto se hace notar sobre el turismo emisivo y desde el fin de semana se puso en marcha una logística para repatriar a los argentinos que quedaron varados en la región del Golfo y principalmente en Dubái. La Secretaría de Turismo confirmó que se habilitaron vuelos especiales de Emirates con escala en Río de Janeiro para facilitar su regreso desde los Emiratos Árabes Unidos, tras gestiones del secretario Daniel Scioli junto con el embajador argentino en los EAU Jorge Arambarri y la compañía aérea.
El canciller Pablo Quirno informó que 248 de los 416 argentinos identificados en los Emiratos Árabes Unidos ya habían podido salir del país, casi el 60 % del total, y que “hay más vuelos programados para los próximos días”. La prioridad oficial está puesta en los menores de edad y las personas con problemas de salud, en un contexto en el que el espacio aéreo opera parcialmente y con alta demanda.
