Polémica diplomática entre Argentina y Colombia
Argentina será el país invitado de honor a la Vitrina Turística de ANATO programada para celebrarse en Bogotá del 16 al 18 de junio, pero la situación diplomática entre los dos países no será precisamente la más amable y distendida, tras el duro rechazo del Gobierno colombiano a las declaraciones del presidente Alberto Fernández.
Y es que la compleja situación interna que atraviesa Colombia en materia de violencia y orden público empezó a escalar a ámbitos internacionales desde inicios de la semana pasada, a pesar de que el mismo lunes 3 de mayo el presidente Iván Duque retiró el proyecto de reforma fiscal que sirvió como detonante del descontento social en ese país.
En ese contexto y ante alarmantes denuncias de asesinatos y desapariciones en las que estarían involucrados directamente miembros de las fuerzas policiales colombianas, varios organismos y países de la comunidad internacional se pronunciaron para pedir calma, respeto a la protestas y a los derechos humanos, entre ellos el presidente Alberto Fernández, a través de este mensaje en su cuenta de Twitter:

El mensaje, sin embargo, no fue aislado. Por el contrario, se dio dos días después de que Jalina Porter, vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, emitiera la siguiente declaración: “Estados Unidos está sumamente entristecido por la pérdida de vidas durante las protestas en toda Colombia en los últimos días, y envía sus condolencias a las familias y amigos de todas las víctimas. En todo el mundo, los ciudadanos en países democráticos tienen el incuestionable derecho a protestar pacíficamente. La violencia y el vandalismo son un abuso de ese derecho. Al mismo tiempo, instamos a la máxima moderación por parte de la fuerza pública para evitar más pérdidas de vidas”.
De
igual manera, ya la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (UN Human Rights) había
formulado públicamente su alarma por la situación de las manifestaciones en
Colombia.

Sin
embargo, fue la declaración del presidente Fernández la que motivó la enfática respuesta
por parte de la Cancillería de Colombia, calificándola de intromisión arbitraria
y de contribuir a la polarización y desprestigio de la institucionalidad democrática.

Pero
seguido al cuestionado mensaje del presidente Fernández se dieron
pronunciamientos similares, nuevamente de la ONU, pero también de la OEA y la
UE, en las que, en términos generales, se pide evitar el uso desproporcionado
de la fuerza por parte de las autoridades policiales.

Así, ante la escalada internacional, la Cancillería de Colombia, a través de la ministra de Relaciones Exteriores, Claudia Blum, emitió una declaración unificada en la que ratifica al mundo que Colombia como un “Estado de Derecho con instituciones democráticas sólidas, separación de poderes y órganos de control independientes”.
“Acorde con nuestra posición histórica, Colombia seguirá siendo un país abierto al escrutinio internacional. Pero, rechazaremos siempre los pronunciamientos externos que no reflejan objetividad, y que buscan alimentar la polarización e impedir la construcción de consensos en nuestra patria. Seguiremos trabajando con la comunidad internacional, para informarle de forma integral sobre la situación interna, y sobre el avance de los diálogos que viene realizando el Gobierno Nacional con todos los sectores políticos, económicos y sociales del país”, concluyó la canciller Blum.
Después de 12 días de protestas en Colombia, a poco más de un mes de la realización de la Vitrina Turística de Anato en Bogotá y a un mes del inicio de la Copa América de la cual serán sede los dos países, no hay claridad sobre una situación favorable para estos eventos en el país cafetero. A ello se suma el avance de los casos de covid-19, que están disparados tanto en Argentina como Colombia.
Lo cierto hoy es que el ambiente de cordialidad y hermandad entre los dos países motivado por la realización de estos dos eventos, uno de turismo y otro deportivo, parece haberse reemplazado por una situación tensa y de incertidumbre, que tampoco es novedad en el mundo durante el último año.