El ocaso de los aviones amarillos: Spirit Airlines cesa sus operaciones
La histórica aerolínea de bajo costo canceló todos sus vuelos de forma inmediata tras el fracaso de un rescate financiero de la Casa Blanca. El drástico aumento del precio del combustible por el conflicto en Medio Oriente precipitó su cierre.
Tras meses de agonía financiera, la aerolínea estadounidense Spirit Airlines anunció este sábado el cierre definitivo y ordenado de sus operaciones. La compañía, pionera en el modelo de bajo costo desde 1992 y célebre por sus llamativos aviones amarillos, canceló todos sus vuelos con efecto inmediato, pidiendo a sus pasajeros que no acudan a los aeropuertos.
La crisis de la empresa se agravó profundamente debido a la drástica escalada en los precios de los combustibles desencadenada por la guerra en Irán y Medio Oriente. Aunque Spirit había presentado un plan de reestructuración tras declararse en bancarrota por segunda vez en agosto de 2025, el precio del galón de combustible para aviones trepó a los 4,51 dólares en abril, cifra que duplicaba sus estimaciones. Según Jan Brueckner, profesor de la Universidad de California, esta subida repentina fue “la gota que colmó el vaso” para la compañía.
El presidente Donald Trump había intentado impulsar un paquete de ayuda de 500 millones de dólares para salvar a la aerolínea, que llegó a emplear a 17.000 personas en su momento de mayor auge y contaba con unos 7.500 trabajadores a finales del año pasado. Sin embargo, el rescate no prosperó. El secretario de Transporte, Sean Duffy, admitió que el gobierno buscó compradores en el sector privado sin éxito. Por su parte, el director ejecutivo de Spirit, Dave Davis, reconoció la inviabilidad del proyecto: “Mantener el negocio requería cientos de millones de dólares adicionales de liquidez que Spirit simplemente no tiene y no podía obtener”.
El colapso de Spirit deja un vacío significativo en la industria comercial. En su mejor época, la aerolínea llegó a concentrar el 5 % de los vuelos domésticos en Estados Unidos. Además, era un puente clave que conectaba al país norteamericano con más de 20 destinos en América Latina y el Caribe, incluyendo México, Colombia, Costa Rica y República Dominicana. Solo para la primera quincena de mayo, la firma tenía programados 4.119 vuelos internos que debieron ser eliminados.
Frente a la emergencia operativa, el gobierno y las aerolíneas competidoras se movilizaron de urgencia para contener el impacto. Compañías como American Airlines, United, Delta, Southwest y JetBlue anunciaron “tarifas de rescate” y precios preferenciales para los viajeros varados. A su vez, el secretario Duffy garantizó que el gobierno cuenta con los fondos reservados para asegurar el reembolso completo de los pasajes adquiridos.
El drama también golpea duramente a los miles de trabajadores. La Asociación de Auxiliares de Vuelo, que representa a unos 5.000 empleados de la firma, calificó este cierre como “la noticia más dura de nuestras vidas”. Mientras tanto, el Departamento de Transporte y las aerolíneas rivales han acordado poner en marcha planes inmediatos para repatriar al personal varado y otorgarles prioridad en entrevistas de trabajo, marcando así el triste y súbito final de una era en la aviación estadounidense.