RIO, fin de año con fuegos artificiales
La ciudad ya está preparando la celebración de fin de año con algunas variantes. Con 99% de su población adulta vacunada con al menos una dosis contra el Covid-19, se están relajando algunas restricciones y se prepara para retomar la actividad turística.
La ciudad de Río de Janeiro se prepara para celebrar la tradicional fiesta de fuegos artificiales en la playa de Copacabana, suspendida el año pasado por la pandemia, la celebración que es la antesala del Carnaval, que también se suspendió en su edición 2021 por primera vez en más de un siglo. Se prevé una presencia multitudinaria para la celebración, pero algunas modificaciones.
El gobierno de la ciudad de Río de Janeiro tiene previsto distribuir 13 escenarios por toda la ciudad en la próxima víspera de Año Nuevo, tres de ellos en Copacabana y el resto en diversos puntos de la capital carioca como en Boulevar Olímpico, en la vieja zona portuaria, la playa de Flamengo y otros ocho puntos de la capital donde habrá fuegos artificiales. El alcalde de la ciudad, Eduardo Paes , prevé que será la mayor fiesta de Reveillon de la historia, pero advirtió que todo dependerá de la situación epidemiológica.
A principios de agosto, la ciudad de Río de Janeiro presentó un plan para flexibilizar gradualmente las medidas restrictivas contra el Covid-19. El 2 de septiembre se liberaron los eventos en espacios abiertos y se permitió la presencia del 50% del público en estadios, discotecas, clubes nocturnos, salas de conciertos y fiestas en espacios cerrados. Desde abril, los comercios, restaurantes, bares, shoppings y cines de todo el estado funcionan sin restricciones de horario, con el 40% de su capacidad. El estado de Rio de Janeiro ya anunció que pretende exigir la vacunación a quienes quieran ingresar a espacios cerrados de acceso público.
Las autoridades brasileñas exigen a los turistas sudamericanos la presentación de un test de Covid con resultado negativo, con una antelación de 72 horas, además de declaraciones juradas de salud; los menores de 12 años acompañados por sus padres están exentos de la presentación de la prueba de PCR.