Cuba abre su turismo a nuevos actores privados
Una nueva regulación permite crear agencias minoristas, mayoristas, mixtas y online, además de habilitar guías y otros prestadores privados. La reforma busca ampliar la comercialización turística y atraer nuevas inversiones.
Cuba dio un nuevo paso en la apertura de su actividad turística al habilitar la participación de actores privados en el negocio de las agencias de viajes, un segmento tradicionalmente concentrado en compañías estatales. El cambio quedó formalizado el pasado 3 de septiembre con la publicación de la Resolución 68/2026 del Ministerio de Turismo, que establece un nuevo Reglamento de Agencias de Viajes. La norma integra un paquete más amplio de reformas destinadas a ampliar la participación de diferentes actores económicos en el turismo.
El nuevo esquema contempla agencias minoristas, mayoristas, mixtas y online y abre la puerta a nuevas formas de comercialización. Para el trade internacional, esto podría ampliar progresivamente la posibilidad de trabajar con socios receptivos diferentes a los operadores tradicionales y facilitar el desarrollo de nuevos productos y circuitos.
La reforma se complementa con la Resolución 70/2026, que eliminó la actividad de guía turístico de la lista de actividades vedadas a las formas de gestión no estatal. Los nuevos guías deberán cumplir procedimientos de formación, certificación y autorización oficial.
También se habilitaron nuevas modalidades para el transporte turístico, el alquiler de vehículos y los agentes privados de ventas. En paralelo, el Gobierno incorporó beneficios tributarios para proyectos vinculados con el ecoturismo y otras modalidades especializadas. En julio ya había informado que diez de las trece transformaciones previstas para el sector turístico estaban aprobadas.
La apertura puede tener especial incidencia en destinos donde existe una presencia relevante de pequeños alojamientos, experiencias locales y prestadores privados, como Viñales, Trinidad y otras regiones con potencial para combinar oferta estatal y no estatal. El propio Gobierno había planteado la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión capaces de integrar a distintos actores en esos destinos.
A estas medidas se sumaron cambios en materia de inversión extranjera. El nuevo marco permite, entre otras flexibilizaciones, la contratación directa de trabajadores por parte de determinadas empresas extranjeras y elimina la autorización previa del Banco Central para la apertura de cuentas en el exterior en los casos establecidos por la normativa.
El cambio llega en un contexto especialmente complejo para el turismo cubano, afectado por restricciones financieras, dificultades energéticas y una menor actividad. Frente a ese escenario, la apertura de la distribución y de determinados servicios a actores no estatales aparece como una herramienta para diversificar producto, facilitar inversiones y generar nuevas vías de acceso al mercado internacional.