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Un verano con más turistas, estadías cortas y consumo selectivo

El turismo interno argentino cerró la temporada alta con un balance superior al del año pasado en volumen de viajeros e impacto económico, aunque con señales de ajuste en los hábitos de consumo. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, 30,7 millones de turistas recorrieron el país entre diciembre y febrero, un crecimiento del 9,5 % frente a 2025.

El movimiento turístico generó un impacto económico cercano a los AR$ 11 billones este verano, con un aumento real del 4,5 % interanual, impulsado principalmente por la mayor cantidad de personas que pernoctaron al menos una noche fuera de su lugar de residencia. El dato central de la temporada no estuvo tanto en la cantidad de turistas sino en la forma en que viajaron. La estadía promedio fue de 3,65 noches, levemente por debajo de las 3,7 noches de 2025. Si extendemos esta comparación a 2023, el cambio es  más profundo (4,15 noches). En pocos años, la permanencia media se redujo una qiunta parte. El informe nos señala entonces que, frente a un contexto de ingresos ajustados, el principal mecanismo de adaptación no fue dejar de viajar, sino acortar la duración de la estadía.

Gasto diario con suba nominal y baja real

El gasto promedio diario por turista se ubicó en AR$ 97.101. En términos nominales representó una suba interanual del 28,2 %, pero al descontar la inflación implicó una caída real del 3,3 %. En la práctica, esto reflejó un consumo más selectivo: mayor movimiento general y más derrame agregado, pero con visitantes que administraron con mayor cautela su presupuesto, priorizando experiencias puntuales como excursiones, gastronomía y eventos, o reduciendo sus consumos accesorios.

El verano mostró una dinámica “de menor a mayor”, con un comportamiento menos previsible que en otras temporadas. Las decisiones de viaje se tomaron con menor anticipación y la demanda se concentró en picos asociados a fines de semana largos, carnavales, festivales y competencias deportivas. Cuando la oferta combinó naturaleza, cultura y eventos, los niveles de ocupación se sostuvieron con mayor solidez. En otras plazas, el rendimiento estuvo más expuesto al clima y al calendario.

Entre los destinos con mayor volumen se destacaron la provincia de Buenos Aires (principalmente la costa atlántica), Córdoba, Mendoza, Misiones y Salta. La Ciudad de Buenos Aires también registró altos niveles de ocupación durante el fin de semana largo de Carnaval, apalancada en espectáculos y eventos deportivos. La provincia de Santa Fe fue señalada como uno de los casos destacados de la temporada, con un verano récord apoyado en el turismo de cercanía y el corredor del río Paraná. El impacto económico total fue de AR$ 211.326 millones, con un gasto promedio diario de AR$ 94.092. La estadía media fue de 2,25 días, consolidando su perfil de destino de escapadas cortas.

Desde el lado de la oferta, el balance deja algunos desafíos: márgenes de rentabilidad más estrechos, competencia informal y mayor dependencia del clima y de la agenda de eventos para sostener el flujo. En ese contexto, muchos destinos y prestadores apelaron a promociones, financiación en cuotas y políticas comerciales más agresivas para dinamizar el consumo, especialmente en enero y febrero. En esto, el contexto argentino va asemejándose a otros mercados (sean europeos o asiáticos e incluso americanos), que tienen que competir y renovarse para atraer un público cada vez más volatil. 

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