La Unión Europea pide bajar el consumo de petróleo
Bruselas advirtió que la crisis energética en Europa puede extenderse y pidió medidas coordinadas para bajar el consumo de combustibles fósiles. En paralelo, distintos países aplican respuestas dispares y en Italia comenzaron limitaciones al abastecimiento de jet fuel.
La Comisión Europea pidió a los países de la UE que avancen en una reducción de la demanda de petróleo frente a una crisis energética que, según advirtió Bruselas, podría agravarse y prolongarse por efecto de la guerra en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz. El planteo fue formulado por el comisario europeo Dan Jorgensen tras una reunión con ministros de Energía de la Unión. Sin precisar medidas concretas como restricciones al uso del auto o al tráfico aéreo, el funcionario sostuvo que el bloque atraviesa una situación “susceptible de empeorar” y remarcó que una baja en la demanda de petróleo es necesaria en el marco de las respuestas de emergencia.
Según los datos difundidos, desde el inicio del conflicto hace un mes el precio del gas aumentó 70 % en Europa y el del petróleo alrededor de 60 %, lo que implicó un sobrecosto de 14.000 millones de euros para la Unión Europea. Frente a esa escalada, los países europeos respondieron con estrategias diferentes. Francia optó por ayudas focalizadas de unos 70 millones de euros para aliviar el costo del combustible de agricultores, pescadores y transportistas. España, en cambio, presentó un plan de 5.000 millones de euros que incluye una baja del IVA y descuentos de hasta 30 centavos por litro en las estaciones de servicio. Italia también dispuso una rebaja temporal de 25 centavos por litro, mientras que Portugal y Suecia adoptaron medidas similares. Sin cuestionar de manera directa esos esquemas, la Comisión Europea pidió evitar decisiones que puedan incentivar un mayor consumo de combustibles. “Debemos actuar juntos, como una verdadera Unión”, planteó Dan Jorgensen, al insistir en la necesidad de una respuesta coordinada para enfrentar la suba de los costos energéticos.
En ese marco, Bruselas anticipó que presentará próximamente a los 27 una “caja de herramientas” para responder al encarecimiento de la energía. Entre las iniciativas en estudio figura una propuesta para garantizar que la electricidad tenga una carga impositiva menor que la de los combustibles fósiles. Mientras tanto, la Comisión sugirió retomar recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía, entre ellas bajar la velocidad en autopistas, fomentar el teletrabajo, impulsar el uso compartido del automóvil y el transporte público, y reducir los viajes en avión cuando existan alternativas disponibles.
Bruselas también empezó a preparar a los Estados miembros para un escenario de crisis prolongada. Dan Jorgensen advirtió que, aun en caso de un fin inmediato de la guerra, no habría una normalización rápida de la situación debido a la destrucción de infraestructura energética en la región.
En relación con el gas, la Comisión ya había recomendado a los países de la UE reducir el ritmo de llenado de reservas para el próximo invierno, con el objetivo de aliviar la presión sobre los precios. En electricidad, en tanto, propuso una baja impositiva temporal. La reducción coordinada de la demanda de petróleo y gas aparece hoy como uno de los pocos instrumentos inmediatos con los que cuenta la Comisión para contener la presión alcista. Al mismo tiempo, se redoblan los esfuerzos para avanzar con el plan europeo de electrificación.
La crisis ya muestra además efectos concretos sobre el transporte aéreo. En Italia, cuatro aeropuertos del norte (Bolonia, Milán Linate, Treviso y Venecia) activaron restricciones al abastecimiento de combustible para aviones debido a la fuerte contracción de los stocks. De acuerdo con las disposiciones difundidas, las limitaciones regirán al menos hasta el 9 de abril y priorizan vuelos sanitarios, estatales y trayectos de más de tres horas. Para el resto de los vuelos de corta distancia se fijó un tope de 2.000 litros por aeronave, una cantidad que, según cálculos citados en la cobertura periodística, no alcanza para sostener algunas rutas domésticas sin recarga en otros aeropuertos.
Las autoridades aeroportuarias buscaron bajar el tono de alarma y atribuyeron el problema a un proveedor puntual, al tiempo que aseguraron que las operaciones continúan garantizadas. Sin embargo, la situación volvió a exponer la fragilidad de la cadena de suministro energética europea en un contexto de tensión geopolítica y encarecimiento acelerado del combustible.
