El brote de ébola en África Oriental golpea el sector de los safaris
El virus Bundibugyo que provocó una epidemia en la República Democrática del Congo y Uganda encendió alertas sanitarias internacionales y empieza a generar preocupación en la industria turística de África Oriental, justo antes del inicio de la temporada alta de safaris.
La Organización Mundial de la Salud declaró el 17 de mayo de 2026 que el brote constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional, aunque aclaró que no cumple con los criterios de emergencia pandémica. La decisión se tomó luego de la confirmación de casos en la provincia de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, y de la detección de casos en Kampala, Uganda, vinculados a viajes desde territorio congoleño.
El brote afecta actualmente regiones de la República Democrática del Congo y de Uganda. En la RDC se habían reportado 105 casos confirmados, 906 sospechosos, 10 muertes confirmadas y 223 muertes sospechosas en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur. Uganda, en tanto, informó siete casos confirmados, con una sola muerte.
El virus Bundibugyo es una cepa menos frecuente del ébola. Las autoridades sanitarias advierten que, a diferencia de otras variantes, actualmente no existe una vacuna licenciada ni un tratamiento específico contra esta enfermedad; la atención médica se basa en cuidados de soporte, hidratación, manejo de síntomas y medidas estrictas de prevención y control de infecciones.
El impacto sobre los viajes ya empezó a sentirse en las alertas internacionales. El Departamento de Estado de Estados Unidos elevó la advertencia para Uganda al nivel 4, “no viajar”, y ubicó a Rwanda en nivel 3, “reconsiderar el viaje”, en respuesta al brote en la RDC y Uganda. Además, se nunciaron controles reforzados, restricciones de ingreso y medidas de salud pública para viajeros procedentes de países afectados.
Para el turismo de África Oriental, el momento resulta especialmente sensible. La región se prepara para recibir viajeros interesados en safaris, naturaleza y experiencias de avistaje de gorilas, particularmente en Uganda y Rwanda. Operadores consultados por medios del trade internacional señalaron que los clientes comenzaron a manifestar inquietudes, aunque algunos operadores reportaban que, hasta el momento de esas consultas, no habían modificado itinerarios.
La OMS, sin embargo, pidió evitar respuestas basadas en el miedo. El organismo señaló que los países no deberían cerrar fronteras ni imponer restricciones generales al comercio y los viajes, al considerar que esas medidas no tienen base científica y pueden empujar los movimientos de personas hacia pasos informales menos controlados. También recomendó reforzar la información a los viajeros, los controles de salida en zonas afectadas y la vigilancia en países limítrofes.
En ese contexto, el desafío para la industria turística será sostener la comunicación con información precisa y actualizada. Mientras las autoridades sanitarias buscan contener el brote, agencias, operadores y prestadores de safaris deberán monitorear las recomendaciones oficiales y transmitir a los viajeros el alcance real de las alertas, diferenciando las zonas afectadas de otros destinos turísticos de la región.