La Unión Europea promete medidas ante las demoras actuales
Bruselas aseguró que reforzará el apoyo a los Estados miembros que enfrentan problemas con el sistema EES, tras reclamos de aeropuertos y aerolíneas por importantes tiempos de espera en los controles fronterizos.
La Comisión Europea aseguró que intensificará sus esfuerzos para resolver las demoras generadas por la implementación del nuevo sistema de control fronterizo de entrada y salida, conocido como Entry/Exit System o EES, luego de que aeropuertos y aerolíneas advirtieran sobre retrasos significativos para los viajeros. El sistema, ya desplegado en la mayoría de los países de la Unión Europea y en algunos Estados asociados al espacio Schengen, reemplaza el sellado manual de pasaportes por un registro digital que recopila datos personales y biométricos de viajeros no europeos. Su objetivo es detectar permanencias superiores a las autorizadas, registrar rechazos de ingreso y modernizar los controles fronterizos.
Sin embargo, desde su puesta en marcha hace semanas, distintos actores del sector aéreo señalaron que el nuevo procedimiento provocó esperas prolongadas en algunos pasos fronterizos, con demoras que, según la industria, llegaron a alcanzar las cinco horas en ciertos casos.
En una carta fechada el 3 de julio, el comisario europeo de Asuntos Internos y Migración, Magnus Brunner, afirmó que la Comisión Europea “desplegará esfuerzos adicionales” para asistir a los Estados miembros que todavía enfrentan dificultades con la aplicación del sistema.
La respuesta llegó tras un reclamo conjunto de ACI Europe, la asociación de aerolíneas europeas A4E y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, que solicitaron una intervención inmediata antes de que la situación se complique durante la temporada alta de verano en Europa. Las organizaciones también pidieron que los países puedan suspender temporalmente algunos controles en momentos de alta afluencia de pasajeros.
Magnus Brunner recordó que el marco regulatorio del EES ya contempla mecanismos de flexibilidad hasta comienzos de septiembre de 2026, incluida la posibilidad de suspender de manera temporal la recolección de datos biométricos cuando la situación lo requiera. También señaló que las demoras podrían estar vinculadas a otros factores, como falta de personal o infraestructura fronteriza insuficiente.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también reconoció que el despliegue del sistema “no estuvo exento de dificultades”. Durante una conferencia de prensa en Cork, Irlanda, sostuvo que Bruselas trabaja con los Estados miembros para resolver los problemas técnicos y admitió que “todavía queda mucho trabajo” por hacer.
El EES se aplica en todos los Estados miembros de la Unión Europea, con excepción de Irlanda y Chipre, y también en países no pertenecientes a la UE que forman parte del espacio Schengen, como Suiza, Noruega e Islandia. Para los viajeros, el proceso incluye una primera inscripción con toma de huellas digitales y fotografía facial, que luego debería facilitar ingresos posteriores más rápidos. Según la Comisión Europea, el registro de un viajero en el sistema suele tomar alrededor de 70 segundos. No obstante, la industria aérea sostiene que la experiencia en algunos puntos de control muestra tiempos de espera mucho más extensos, generando la formación de interminables colas en los puntos de controles fronterizos.
Las demoras también generan preocupación en el sector turístico. El World Travel & Tourism Council advierte que esperas recurrentes de tres a cuatro horas podrían desalentar viajes hacia el espacio Schengen, especialmente entre turistas de mercados claves como Reino Unido, Estados Unidos, Japón, la Argentina, Brasil, Canadá o Australia. Mientras tanto, algunos responsables europeos estiman que el sistema podría requerir un período prolongado de adaptación.