Del espectáculo al impacto económico
El sector crece a escala global y también en América Latina, donde el avanzó más de 20 % en 2025. Una buena planificación permite distribuir flujos, aumentar el gasto y mejorar el posicionamiento de los destinos.
El turismo de eventos dejó de ser un complemento para transformarse en una herramienta estratégica de desarrollo. Según Fortune Business Insights, el mercado global alcanzó en 2025 un valor estimado de US$ 1,538 billones y mantiene una proyección de crecimiento anual del 7,71 % hasta 2034. En Europa, el gasto turístico asociado a eventos creció 7 % interanual. Los eventos deportivos explican una parte especialmente relevante del fenómeno: representan el 21,5 % del total, pero generan el 41,4 % del impacto económico incremental derivado de viajeros que se desplazan específicamente para asistir. La tendencia también se observa en Asia-Pacífico. Datos de Phocuswright señalan que dos de cada tres viajeros de la región ya tomaron un avión para asistir a un concierto y que, en Corea del Sur, el 72 % está dispuesto a viajar a otra ciudad para ver en vivo a su artista favorito.

En América Latina, según datos difundidos por WTM, el turismo de eventos y reuniones creció más de 20 % durante 2025, con México, Brasil, la Argentina, Colombia y Perú entre los mercados líderes.
Para los destinos, los beneficios pueden ser múltiples. Mabrian, plataforma de inteligencia turística, destaca que los eventos internacionales ayudan a ampliar la visibilidad, distribuir la demanda a lo largo del año, atraer segmentos específicos e impulsar inversiones en infraestructura y servicios. Sin embargo, el impacto puede ser negativo si no existe planificación. Saturación, suba de precios, problemas de movilidad, deterioro de la experiencia del visitante y malestar entre residentes son algunos de los riesgos más frecuentes. La clave, según Mabrian, está en anticipar el efecto real de cada evento antes de que ocurra.
Con ese objetivo, la plataforma desarrolló un Módulo de Eventos que permite analizar encuentros pasados y futuros con hasta 12 meses de anticipación. La herramienta clasifica conciertos, festivales, ferias, eventos deportivos y comunitarios y estima su impacto económico incremental en alojamiento, gastronomía y transporte. También permite cruzar esa información con datos de conectividad aérea, demanda hotelera, movilidad, percepción del destino y gasto del visitante.
Mabrian resume la gestión estratégica de eventos en cuatro pasos: identificar cuáles generan mayor valor antes de invertir, planificar con anticipación, medir el impacto económico real y cruzar estos resultados con otras variables del destino.