Europa en problemas con sus controles fronterizos
La Comisión Europea trabaja con varios países del espacio Schengen que todavía necesitan ajustes operativos en determinados pasos fronterizos. El objetivo es resolver las dificultades del nuevo Sistema de Entradas y Salidas antes de fin de año.
Nueve países del espacio Schengen cuentan con un margen operativo adicional para terminar de ajustar la aplicación del Sistema de Entradas y Salidas (EES) en determinados aeropuertos y fronteras, después de que problemas técnicos y operativos generaran demoras durante su implementación. Se trata de Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Grecia, Malta, Portugal, Italia y Suiza. La Comisión Europea confirmó que mantiene conversaciones con un grupo reducido de Estados donde todavía son necesarios ajustes, aunque no publicó oficialmente el listado completo de países involucrados.
La situación no implica una suspensión general del EES. El sistema está plenamente operativo en las fronteras exteriores de Schengen desde el 10 de abril de 2026 y continúa registrando datos del documento de viaje, fotografías faciales y huellas digitales de ciudadanos extracomunitarios que realizan estadías cortas. El despliegue había comenzado de forma progresiva el 12 de octubre de 2025, con el objetivo de reemplazar gradualmente el sellado manual de pasaportes por un registro electrónico de las entradas y salidas.
Ajustes para evitar largas filas
La legislación europea prevé mecanismos especiales para situaciones en las que fallas técnicas o una concentración excepcional de pasajeros puedan producir tiempos de espera excesivos. El Reglamento UE 2025/1534 contempla la posibilidad de suspender temporalmente la captura de información biométrica en determinados pasos fronterizos bajo circunstancias excepcionales. Esa flexibilidad fue utilizada durante el verano europeo y su período extraordinario finalizó el 6 de septiembre.
Ante las dificultades que persisten en algunos puntos, Bruselas señaló que continuará trabajando con las autoridades nacionales durante un período adicional de ajuste operativo. “Estamos en contacto estrecho y constructivo con aquellos pocos Estados miembros donde todavía son necesarios algunos ajustes en determinados pasos fronterizos”, explicó la Comisión Europea, que también ofreció asistencia adicional, incluida la posible presencia de efectivos del cuerpo permanente de Frontex. El objetivo es que las cuestiones pendientes queden solucionadas antes de finalizar 2026.
La implementación generó preocupación dentro de la industria aérea y turística por el impacto de las nuevas verificaciones sobre los tiempos de procesamiento de pasajeros. IATA, aerolíneas y operadores aeroportuarios europeos reclamaron mantener mecanismos de flexibilidad mientras terminan de resolverse las dificultades técnicas y operativas. El sector sostiene que la modernización fronteriza es necesaria, pero advierte que largas filas podrían afectar tanto la experiencia del viajero como la competitividad turística de Europa. El debate adquirió mayor relevancia después de que algunos aeropuertos reportaran incrementos importantes en los tiempos de espera durante momentos de alta demanda este verano.
Hasta 41 millones de llegadas podrían estar en riesgo
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) también alertó sobre las posibles consecuencias de una implementación deficiente. Un estudio realizado entre más de 2.500 viajeros del Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia concluyó que, ante esperas habituales de tres o cuatro horas en las fronteras, alrededor de un tercio sería menos propenso a viajar al espacio Schengen o podría optar por otro destino.
Aplicado a las previsiones de turismo para 2026, el WTTC estima que hasta 41 millones de llegadas internacionales y US$45.400 millones en gasto turístico podrían quedar en riesgo si las demoras prolongadas se convirtieran en una característica habitual del ingreso a Europa. El organismo aclaró, sin embargo, que los viajeros apoyan mayoritariamente la modernización de los controles. Una vez explicadas las características del sistema, el 65 % se manifestó a favor del EES, mientras que solo un 6 % expresó una posición muy negativa hacia los controles biométricos.
El principal desafío aparece en la información disponible para los pasajeros: 55 % de los consultados había escuchado poco o nada sobre el EES y 49 % desconocía qué requisitos debería cumplir al entrar o salir del espacio Schengen. Para el WTTC, una implementación más fluida requiere reforzar la comunicación previa al viaje, ampliar las herramientas de pre-registro digital y garantizar suficiente personal y equipamiento en los pasos fronterizos.