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La escasez de aviones podría encarecer los pasajes

Un informe de Cirium proyecta que la aviación mundial necesitará 43.000 nuevos aviones hasta 2045. Sin embargo, los problemas de suministro, la falta de motores y las demoras de producción podrían prolongar la escasez de aeronaves durante los próximos años, con consecuencias para las aerolíneas y los viajeros.

La industria aeronáutica internacional enfrenta un desafío que podría condicionar su crecimiento durante los próximos años: la demanda de nuevos aviones continúa superando la capacidad de producción de los fabricantes, en un contexto de dificultades de abastecimiento, retrasos en las entregas y presiones sobre los costos operativos. Según el informe Cirium Fleet Forecast 2026-2045, publicado el 13 de octubre, las aerolíneas de todo el mundo necesitarán recibir aproximadamente 43.000 aeronaves nuevas durante las próximas dos décadas, por un valor estimado de US$ 3,2 billones.

Sin embargo, los problemas que afectan a fabricantes como Airbus y Boeing podrían impedir que la oferta acompañe el ritmo de crecimiento del mercado. Cirium advierte que el desequilibrio entre la demanda y la disponibilidad de aeronaves, registrado durante los últimos cinco años, probablemente continuará durante el resto de la década.

Las cifras de la industria muestran la magnitud del problema. De acuerdo con la asociación británica ADS, el volumen mundial de pedidos pendientes alcanzó los 17.010 aviones al cierre de agosto de 2026, un nivel que representa más de doce años de trabajo para la cadena de suministro aeroespacial británica al ritmo actual. Entre enero y agosto, los fabricantes entregaron 903 aeronaves comerciales, un 9 % más que durante el mismo período de 2025. No obstante, durante esos ocho meses se registraron 1.655 nuevos pedidos, un crecimiento interanual del 25 %.

Aunque la producción está aumentando, las entregas todavía no consiguen absorber el volumen de nuevas órdenes y compromisos acumulados. Uno de los principales obstáculos es la disponibilidad de motores y componentes. Fabricantes y proveedores deben atender simultáneamente la producción de nuevas aeronaves y el mantenimiento de las que ya se encuentran en servicio.

A estas dificultades se suman los plazos de certificación de nuevos modelos y la necesidad de aumentar la capacidad industrial sin comprometer los estándares de producción.

Los dos mayores fabricantes de aviones comerciales enfrentan dificultades diferentes, pero con consecuencias similares para sus clientes. Boeing continúa trabajando en la recuperación de sus niveles de producción después de varios años de problemas industriales y de calidad, además de las demoras en la certificación de algunas versiones de la familia 737 MAX y del programa 777X. Airbus, por su parte, debe administrar restricciones en el suministro de motores y otros componentes, que afectan especialmente a la producción de aeronaves de la familia A320neo.

Estas limitaciones dificultan la planificación de las aerolíneas, que realizan pedidos de aviones con varios años de anticipación para renovar sus flotas, aumentar frecuencias o incorporar nuevos destinos. Stephen Burnside, responsable global de Cirium Ascend Consultancy, señaló que la demanda a largo plazo sigue siendo sólida, pero que el crecimiento dependerá cada vez más de la capacidad de la industria para responder. Según el ejecutivo, la estabilidad de las cadenas de suministro, la disponibilidad de motores y la posibilidad de ampliar la producción serán fundamentales para atender las necesidades de las compañías aéreas.

Cómo puede afectar a las aerolíneas y los pasajeros

La falta de aviones disponibles no significa necesariamente que las compañías deban reducir sus operaciones actuales, pero sí puede limitar sus posibilidades de expansión. Entre las alternativas que están utilizando las aerolíneas figuran mantener aeronaves más antiguas durante mayor tiempo, extender contratos de leasing y postergar la apertura de rutas o el aumento de frecuencias.

Estas decisiones pueden elevar los costos operativos, especialmente cuando implican utilizar aviones menos eficientes en consumo de combustible. Para los pasajeros, las consecuencias potenciales incluyen una menor incorporación de nuevas conexiones y una oferta de asientos que crezca más lentamente que la demanda. En determinadas rutas, esa situación también podría ejercer presión sobre las tarifas, aunque los precios finales dependerán de factores adicionales, como la competencia entre compañías, los costos del combustible y la evolución de la demanda. El problema puede adquirir particular relevancia en mercados donde las aerolíneas buscan ampliar su presencia internacional o desarrollar nuevas conexiones regionales.

A pesar de las dificultades actuales, las perspectivas de largo plazo mantienen una tendencia de crecimiento. Cirium estima que la flota mundial de aviones de pasajeros superará las 50.000 aeronaves en 2045, con una expansión anual promedio del 3,2 %. Los aviones de pasillo único, utilizados principalmente en rutas de corto y mediano alcance, representarían aproximadamente el 76 % de la flota proyectada. Además, China, India y el resto de Asia-Pacífico concentrarían cerca del 48 % de la distribución prevista de aeronaves de pasajeros, reflejando el peso de esos mercados en la expansión futura.

Finalmente, el informe también señala que Airbus y Boeing continuarían dominando el mercado, con una participación conjunta del 86 % en la distribución proyectada de flotas.

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