Tierra del Fuego se viste de blanco
La llegada del invierno es ideal para disfrutar de la nieve en el Cerro Castor, navegar por el Canal de Beagle o realizar un paseo en tren por el Valle del Río Pipo, entre muchos otros atractivos.
La temporada invernal es el momento perfecto para recorrer los escenarios fueguinos donde es posible esquiar, caminar con raquetas de nieve, practicar snowboard o patinaje sobre hielo. Pero también se puede elegir navegar por el Canal Beagle y dejarse asombrar con la fauna marina que desafía el frío austral en los islotes o hacer un paseo en tren por el Valle del Río Pipo.
El fascinante Parque Nacional también se disfruta a pleno con sus picos bosques blancos y aguas cristalinas. En el corazón de la isla, se puede visitar el imponente lago Fagnano y alojarse en una cálida cabaña en Tolhuin. Hacia el norte, la estepa y el Atlántico ofrecen un paisaje para recordar la isla en toda su diversidad.
Pero si de esquiar se trata, a solo 26 km de Ushuaia, Cerro Castor es el centro de esquí alpino más austral del mundo y el más grande de Tierra del Fuego. Este viernes 8 de julio se celebrará la tradicional Fiesta del Invierno con su ya clásica bajada con antorchas.
Esta temporada el centro cuenta con un nuevo medio de elevación, suma nuevas pistas a su complejo y ofrece la posibilidad de practicar esquí de fondo.
Para los amantes del snowboard, Cerro Castor cuenta con un parque con 4 lomas para realizar saltos, una zona para debutantes con doobies (mini lomas) y cajones y barandas planas ideales para quienes se inician en el Freestyle.
Por su parte, los centros invernales ubicados en la zona del Valle de Tierra Mayor y en la Reserva Natural del Glaciar Martial, ofrecen una variedad de actividades, tanto para adultos como para niños.
Durante el día es posible pasear por bosques y valles o experimentar un recorrido nocturno que se complementa con una cena. Las motos son vehículos ideales para disfrutar de los paisajes nevados. O bien elegir recorrer los senderos en trineos tirados por perros Husky con el acompañamiento de un guía, una actividad relajada y para disfrutar en familia.
Otra forma singular de descubrir los paisajes es a bordo de un vuelo en helicóptero. Bosques, montañas, mar y costas se despliegan en una panorámica inolvidable.
Todas estas experiencias se coronan con una degustación de los exquisitos sabores fueguinos, que tiene a la centolla entre los productos estrella de la cocina. El cordero fueguino, pescados como la trucha, el róbalo y la merluza negra son otros destacados de la zona. Y hay que apuntarse para probar salicornia y ruibarbo, dos productos característicos del fin del mundo.