Ruta del Vino en Chubut: un gran potencial
Por sus condiciones climáticas, la provincia Chubut marca el límite más sureño del cultivo de la vid en nuestro país. Sus terroirs extremos son muy prometedores y abren una nueva extensiones de los caminos argentinos del vino.
Al igual que Mendoza, Salta, La Rioja, Córdoba y otras zonas de producción de vinos en la Argentina, Chubut tiene sus propios terroirs y etiquetas y generó un incipiente circuito temático en torno a sus bodegas, relevado por Caminos del Vino.
La provincia patagónica tiene una brevísima pero muy interesante historia vitivinícola, con un futuro prometedor. Es la región productora más austral del mundo -junto con la de Otago en Nueva Zelanda- y la más nueva de la Argentina. Se estima que se plantaron unas 200 hectáreas de vides entre 2010 y 2020.
La producción chubutense se despliega por toda la provincia desde la costa este. Atraviesa la zona central y llega hasta los valles cordilleranos. Las cepas que mejor se adaptan al clima extremo de la región son las que tienen ciclos cortos como el Pinot Noir y el Chardonnay. También se cultivan Merlot y Malbec, aunque en menor medida.
La producción chubutense se realiza a pequeña escala, en parcelas de chacras. La gran amplitud térmica, el clima frío y los vientos colaboran con la sanidad de las uvas y favorecen una maduración con una acidez natural que aporta mucha frescura y equilibrio a los vinos. A ello se le suma la gran diversidad de suelos y las distintas alturas sobre el nivel del mar, que se traducen en una enorme gama de estilos. La incipiente producción debe, sin embargo, enfrentar varios desafíos. Algunos son naturales como las heladas y otros son factores humanos como la falta de infraestructuras.
El viñedo chubutense tiene en la actualidad más pros que contras para cautivar a consumidores y críticos internacionales. Los viajeros de paso por la provincia pueden visitar bodegas en Gaiman (Bardas al Sur, que produce el Malbec más austral del país), Bahía Bustamante (donde se plantaron cepas de Pinot Noir y Semillón a pasos de la playa), Sarmiento, Paso del Sapo (donde funciona la bodega Rincón de los Leones), Gualjaina (Cielos de Gualjaina), Trevelin (Viñas Nant y Fall y Sendero Lodge) y la Comarca Andina. En esta última región, muy desarrollada turísticamente en torno a las localidades de El Hoyo y Lago Puelo, funcionan Patagonian Wines (la pionera de la viticultura chubutense, que produce entre otros un espumante rosado) y la bodega artesanal Hansen – Becerra.
El enólogo Matías Michelini comenta que “Chubut tiene una impronta de carácter del lugar que es impresionante; sus vinos reflejan frescura, nervio y tienen una intensidad que no es golosa, sino profunda. Los enólogos, viticultores e ingenieros agrónomos deben creer en Chubut como un gran lugar para hacer vinos”.